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La masonería española: historia y persecución

  • 31 may
  • 2 min de lectura

La historia de la masonería en España es una de las más dramáticas de Europa. Floreciente durante el siglo XIX, activa en los grandes momentos del liberalismo español, brutalmente perseguida durante el franquismo, y relanzada con discreción tras la restauración democrática: la masonería española ha sobrevivido a todo lo que la historia le ha deparado, y esa supervivencia es, en sí misma, un testimonio de la solidez de los valores que encarna.

Para entender esta historia es preciso entender también la España en la que se desarrolló: un país marcado por la tensión permanente entre tradición y modernidad, entre Iglesia y laicismo, entre el poder establecido y los movimientos de reforma. La masonería española estuvo siempre en el centro de esa tensión.


Franco, fascismo y persecución de la masonería en España
La masonería española bajo el franquismo: una persecución que dice mucho sobre sus valores


El siglo XIX: masonería y liberalismo

La masonería moderna llega a España a principios del siglo XVIII, pero es en el XIX cuando alcanza su mayor influencia. Las logias se convierten en espacios de sociabilidad donde confluyen militares progresistas, profesionales liberales, intelectuales y políticos reformistas. Muchos de los grandes protagonistas del liberalismo español del XIX tienen vínculos con la masonería.

Esta vinculación no es casual: las logias ofrecían un espacio donde podían reunirse hombres de distintas procedencias, discutir libremente ideas que la censura oficial no toleraba, y construir redes de confianza que resultaban útiles en momentos de acción política. La masonería española del XIX es inseparable de la historia del liberalismo español.


La obsesión de Franco

Ningún gobernante europeo del siglo XX fue tan obsesivamente antimasónico como Francisco Franco. Su hostilidad hacia la masonería no era solo ideológica: era personal, casi patológica. Franco culpaba a los masones de la pérdida de Cuba y Filipinas en 1898, de la proclamación de la República en 1931, y de buena parte de los males de la España contemporánea.

En 1940, su régimen promulgó la Ley para la Represión de la Masonería y el Comunismo, que establecía penas de cárcel de entre doce y treinta años para los masones. Muchos fueron ejecutados; otros murieron en prisión; miles perdieron sus empleos, sus propiedades y su libertad. La ley permaneció en vigor hasta 1979.


La reconstrucción democrática

Con la Transición española y la restauración de la democracia, la masonería española comenzó lentamente a reconstruirse. Las obediencias que habían sobrevivido en el exilio retornaron a España. Se crearon nuevas logias, se incorporaron nuevos miembros, y la masonería española recuperó su lugar en el panorama asociativo del país.

Hoy, la Gran Logia de España y el Gran Oriente de España son las principales obediencias. La masonería española contemporánea es discreta, seria y consciente del peso de su historia — de los masones que murieron por sus convicciones y de los que guardaron la llama en el exilio hasta que fue posible volver.

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