EL TEMPLO Y LOS TEMPLOS | @Amando Hurtado

EL TEMPLO Y LOS TEMPLOS.


(“Profano” = del latín “pro-fanum” = quien permanece “delante del templo”.)


En lenguaje religioso clásico era profano todo aquel o aquella que permanecía en el exterior o en el atrio de un templo, no pudiendo penetrar en él por ser un espacio reservado a los iniciados en los misterios que allí se sublimaban. En algunos casos, en Eleusis, se llegó a aplicar pena de muerte a los transgresores…


Uno de los maestros masones europeos más ilustres del siglo XX, Oswald Wirth (1860-1943), cofundador y director de la revista “Le Symbolisme” y autor de una veintena de libros señeros o clásicos de la bibliografía masónica, nos transmitía un concepto actualizado de lo que hoy entendemos por “templo” los practicantes del Arte Real: << Los iniciados modernos continúan reuniéndose en templos, pero éstos se han humanizado: los dioses ya no intervienen y la “profanación” no es ninguna tragedia.

Sin embargo, es muy positivo poder trabajar solo junto a obreros competentes, conocedores del oficio. Es decir, iniciados en el tema. El templo deja así de ser un espacio ilusorio y los “misterios” pueden abordarse libremente, sin disimulos convencionales.

Por otra parte, en masonería debería entenderse que un templo no es algo preexistente, sino que lo construyen y definen los masones colectiva e individualmente. Se trata de un templo viviente del que cualquier edificio material no es más que un símbolo.

En ese templo viviente, del que cada uno de nosotros es imagen, ocurren los verdaderos “misterios”: los de la Vida.

Sepamos transformarnos en Templo y preservarnos de toda profanación para que los Misterios que llevamos dentro sean los del auténtico Arte Real.>>

( “Los misterios del Arte Real”, publicado en 1932 )


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