DEL CONTUBERNIO JUDEO MASÓNICO…

Atualizado: 23 de Jul de 2020

DEL CONTUBERNIO JUDEO MASÓNICO… | Autor: Amando Hurtado


A mediados del pasado siglo, algunos grupos de judíos norteamericanos crearon las mutuas Benai Brith con el fin de recabar ayuda para sus correligionarios de los países eslavos y africanos. El funcionamiento interno y la terminología usada en las reuniones de los mutualistas se asemejaba al de las logias masónicas, aunque no tenían relación alguna con ellas, ni se identificaban en absoluto con la Masonería. La expansión de esta forma de mutualismo judío en varios países dió pie a las especulaciones interesadas de los antisemitas y a la difusión del mito del “contubernio”, en diferentes versiones. La más conocida, alentada por la extrema derecha internacional entre 1919 y 1945, es la contenida en el libelo titulado “Protocolos de los Sabios de Sión”.

Los Protocolos fueron publicados en 1905 por el ruso Sergiei Nilus, como apéndice, en la reedición de su librito “El Anticristo está próximo, el reino del diablo sobre la tierra”, aparecida en 1901. Nilus aseguraba que alguien le había entregado un manuscrito que recogía los siniestros propósitos de destrucción de la sociedad mundial que fraguaban los judíos, con el apoyo de los masones y de otras sociedades “secretas”.


La derecha alemana, con el derrotado ex-Keiser Guillermo II a la cabeza, patrocinó la publicación de los Protocolos en 1919 y las traducciones a otros idiomas siguieron en cadena a partir de 1920. En Estados Unidos fueron varios los periódicos que se ocuparon en seguida del tema y el multimillonario Henry Ford financió la difusión de una versión que tuvo gran resonancia. En España aparecieron también traducciones diversas, como la publicada por Onésimo Redondo en el periódico jonsiano-falangista Libertad, en 1932.

El jesuita español José Antonio Ferrer Benimeli ( en “El contubernio judeo-masónico- comunista”) comenta el fraude en que consistieron los Protocolos: se trataba de un simple plagio, realizado por S. Nilus, de la obra del francés Maurice Joly titulada “Diálogo en los infiernos entre Montesquieu y Maquiavelo”, publicada en Bruselas en 1864. Joly encarnaba a Napoleón III en el personaje que él llamaba Maquiavelo, en supuesto diálogo con el prudente Montesquieu. Nilus, en sus Protocolos, suprimió las respuestas de Montesquieu a los devaneos de un caricaturizado Napoleón, atribuyendo las afirmaciones de éste a los judíos (que estaban causando problemas en Rusia, por su precaria situación).


El paralelismo entre los textos de ambas obras saltaba a la vista y fueron múltiples las denuncias presentadas por las diversas comunidades israelitas europeas, antes y después de desenmacararse el fraude, pero de nada sirvió frente a los firmes planes que poco después asumió la Alemania de Hitler, secundada por todos los fascismos. Los masones aparecían en los Protocolos como “compañeros de viaje” de los sionistas judíos…


Magnífico ejemplo de la eficacia de las fake news bien financiadas…


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