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DIGNATARIOS....


DIGNATARIOS....

(Extracto de la reflexión publicada por Franck Fouqueray, en GADLU-Info.)

“Hermanos y Hermanas: vamos a recibir al Ilustre Gran....¡En pie y al orden!. Formad la bóveda de acero....Hermanos y Hermanas Vigilantes: batid malletes”

Tal deferencia no suele asignarse acentuando la convicción de que se trata de un “Obrero masón ejemplar”. Se prefiere hacerlo por tratarse de un “GRAN ...algo”. Por ejemplo: “Tres veces Poderoso Soberano Gran Comendador...” Una expresión obsoleta capaz de provocar risa en 2018...Sin embargo, muchos de los nuestros se consideran respetuosos de la “Tradición” por someterse a pompas formales que hoy rozan lo carnavalesco.

Se trata de restos de la cultura monárquica en la que, paradójicamente, surgió la neo-masonería instituída en el siglo XVIII como contrapunto de “lo que había”...Algo realmente pernicioso, puesto que desvía de nuestros fines, valores y principios de conducta por tres razones esenciales:

En primer lugar, porque induce a pensar que la Vía iniciática masónica se basa en la servidumbre obediente o en la renuncia a la libertad interior que perseguimos. Tal sumisión se expresa ceremonialmente cuando el Venerable Maestro-Presidente de una logia entrega su mallete al “Ilustre” visitante. ¡Viva la soberanía de la logia!

En segundo lugar, porque esos usos apoyan la creencia de que hay Hermanos y Hermanas que han llegado a un nivel superior de sabiduría, confundiendo el rábano con las hojas, en un perfecto caldo de cultivo para la vanidad y la emulación mal entendida.

En tercer lugar, porque distingue entre “Dignatarios que se sientan en el Oriente” (como suele decirse al tomar la palabra) y “los demás”, estableciendo una lamentable confusión de lo iniciático con lo simplemente administrativo.

El germen del futuro de nuestra Orden se halla en la renovación de los valores antiguos, como la tolerancia vinculándose a la empatía, la fraternidad enriqueciéndose con el afecto personal o la laicidad bien entendida.

El masón es alguien que duda legítimamente, rechazando no sólo los dogmas, sino creencias y certidumbres que sólo apoyan falsas personalidades. Nadie debería sentirse “ungido” en virtud de su oficio. Habrá de aprender a gestionar en función de la composición de su logia, de su manera de trabajar, de su egregor...La Fraternidad habrá de ser, cada vez más, el alfa y la omega de la frealización masónica: una espiritualidad para la acción.

@ In, FB de Amando Hurtado

#freemasonry